a que temperatura de hace el vino

La cerveza artesanal vive un boom en el mundo entero y la proliferación de kits para realizar cerveza en el hogar convirtió esta práctica en una genuina pasión para bastante gente. Menos popularizada está la elaboración de vino casero, si bien tampoco es tan difícil como puede parecer, si prosigues una secuencia de pasos específicos que no son muy diferentes a eso que se hacen en cualquier bodega de todo el mundo. Intentaremos comunicarlo sencillamente y por fases a fin de que, si bien no te animes, sepas un tanto mucho más una bodega por la parte interior.

  1. Desgranado y pisado. Primeramente, requerimos las uvas y, en esta iniciativa, lo vamos a hacer con tintas. Requerimos unos 1,3/1,4 kilogramos de uva por cada litro de vino. Debemos remover los restos de hojas o sarmientos y desgranar las uvas de la uva (suprimimos por consiguiente el procedimiento de maceración carbónica), lo que tenemos la posibilidad de realizar a mano para una cantidad pequeña. El segundo paso es estrechar las uvas, las que vamos a hacer con las manos, de forma fuerte pero sin picar las semillas. Para este envase de fermentación principal marchan bien los bidones de plástico, pero, eso sí, completamente limpios y resulta conveniente además de esto que tenga un grifo para lograr vaciar con posterioridad el vino a los trasiegos. Para los que se animen seriamente con el tema, hay pisadoras/desrapeadoras manuales a costos razonables. Asimismo hay kits prácticamente terminados en Internet para esta elaboración, aun con corchos y acolchadora manual sin una inversión bastante elevada.
  2. Maceración y fermentación La maceración, el contacto del todavía mosto con las pieles, es fundamental para la extracción de aromas, taninos y color. Ahora mismo tenemos la posibilidad de añadir metabisulfito potásico, que es un antiséptico para remover bacterias no deseadas. Con un vaso limpio sacamos mosto y agregamos el metabisulfito (60 miligramos por hectólitro), removemos enérgicamente y después devolvemos el líquido al bidón. A lo largo de la fermentación, el azúcar de nuestro mosto se transforma en alcohol y son las diastasas, que están presentes en la uva, los autores del “milagro”. Tenemos la posibilidad de añadir asimismo diastasas para animar el tema, que logramos hallar en cualquier tienda de modelos enológicos. Aquí disponemos un problema que se encuentra dentro de los debates de la enología mundial: las diastasas de la uva, indígenas, son coherentes con la elaboración de vinos de terroir, al tiempo que la adición posibilita las cosas pero asimismo puede mudar el perfil original del vino . Taparemos el envase, si bien vamos a hacer unos orificios en la tapa a fin de que logre huír el carbónico a lo largo de la fermentación.
  3. La temperatura es clave a lo largo de la fermentación. El mosto precisa unas condiciones ciertas (no va a arrancar con menos de 17/18 grados) y, siendo para vino joven, no deberíamos subirlo bastante. En todo caso, hay que eludir que llegue a los 28 grados. A lo largo de la fermentación se genera calor y si se nos va la temperatura vamos a tener en el final vinos oxidados (de color ‘amarronado’) y con los aromas llamados a ‘cocción’. Para combatir contra una subida de temperatura, tenemos la posibilidad de regar con una manguera el envase (como hacemos en bodegas con los depósitos y las camisas de frío) o aun emplear botellas de agua congeladas y sumergirlas en nuestra cisterna de fermentación. A lo largo de la fermentación se genera asimismo gas carbónico que empuja las pieles hacia arriba y forman lo que llamamos el sombrero. La fermentación nos va a durar en torno a una semana y, ocasionalmente, vamos a deber remontar el mosto sobre el sombrero o hundir el depósito. Esto último significa romper el sombrero (2/3 ocasiones al día) con un bastón de madera (no metálico) para eliminar cascarillas y mosto, lo que es básico para la obtención de color y las futuras peculiaridades olfativas y gustativas del vino.

Temperaturas de servicio recomendadas según la tipología de vino:

  • De 5ºC a 8ºC : blancos jóvenes, espumosos, finos y manzanillas 10ºC : 1 )
  • De 10ºC a 12ºC : blancos con crianza, amontillados, olorosos y oportos
  • De 12ºC a 14ºC : a 16ºC: negros con crianza
  • reserva

¿Cuál es la temperatura perfecto para el vino tinto y de qué es dependiente?

Es muy frecuente creernos el falso mito de que la temperatura perfecto para el vino tinto es la “temperatura ámbito”. No obstante, este término (acuñado en Francia en el momento en que las viviendas no disponían de calefacción y las botellas se preservaban en bodegas para servirse tiempo tras estar en una habitación a la temperatura sugerida de 16 °C) dejó de tener sentido en el momento en que en cualquier lugar donde nos divertimos de estos vinos, comenzamos a tener calefacción.

Por consiguiente, para entender cuántos grados ha de estar el vino tinto, hay que tener en consideración más que nada qué género de vino es. En la situacion de los vinos crianzas y reservas, estos tienen que servirse entre los 14-18 °C.

¿El vino blanco en los últimos veranos se toma con hielo, a favor o en contra?

El planeta de los vinos se suelta la melena y, para alegría de unos y por horror de otros, se muestra en su versión mucho más rápida, refrescante y estival para tomar acompañado de hielo. Según un producto en “gastronomistas.com“, aun ciertos ofrecen remates distintos (frutas, condimentas…) para una copa mucho más redonda. Prosigue la inclinación de la temperatura de los vinos blancos este verano- que apuesta por que el vino se tome con hielo

Vino rosado

La elasticidad de los vinos rosados ​​en lo que se refiere a su temperatura de consumo los transforma en socios idóneos para multitud de oportunidades y acontecimientos. Su rango va de 6ºC a 10ºC. En el momento en que sobrepasan los 10ºC, estos vinos pierden su especial elegancia.

Ya que el frío incrementa la sensación de tiernicidad, los vinos dulces tienen que servirse frescos para gozar de su gusto joven y afrutado, al unísono que se contribuye a suavizar la acidez. Se aconseja degustarlos a 8ºC.

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