qué vino se toma con el caviar

No por ser los dos rusos siempre se llevan bien. Los huevos de esturión mucho más apreciados de todo el mundo surgen del Mar Caspio, cuyas salobres distribuyen la tierra de los zares y la abstemia Persia de los ayatolas. Pero es Francia la que irradia el prestigio de tan codiciada comida. Y allí, siempre y en todo momento se elige probar el caviar, no con vodka helado, sino más bien al lado de una burbuja copa de champán. No obstante, la razón por la cual caviar y vodka son una power couple de las exquisiteces, reside en la manera en que el neutro gusto del destilado y la manera en que cubre el paladar y el aseo de toda predominación, alcanzan realzar los atributos del caviar, mejorando el paladar con perfección para este delicioso mordisco. El vodka ha de estar frío y servido al modo ruso; esto es, sin hielo ni agua. El caviar se puede probar sobre un blini, que es una suerte de crepes pequeño de gusto neutro, que hace las ocasiones de un vehículo que no opaca el gusto.

Maridaje con Caviar

El maridaje especial es con champagne, vodka, o un vino blanco seco.

Su consumo una vez abierto ha de ser lo mucho más veloz viable (no acostumbra soportar mucho más de una semana), y su conservación debe efectuarse en frío entre 2ºC precisamente. Quitarlo 15 minutos antes pero sin abrir hasta el consumo, puesto que una vez abierto va perdiendo características.

¿Por qué razón tan caro?

Los huevos de esturión son populares por ser únicos y costosos

En sus expresiones, charlar de este insumo es charlar de uno tan “complejo” como caro. Este último aspecto, por la sobrepesca que sufrió en los últimos tiempos el esturión, pez del que se consigue el caviar. Múltiples ideas se tomaron para resguardar a la clase y favorecer de esta forma la producción del alimento en los próximos años.

Langosta

Un plato con langosta precisa un vino que esté a la altura de la ocasión. La frágil y rica carne de langosta marida con un vino blanco de cuerpo medio, algo complejo y con insinuación de crianza en madera. La fruta y acidez del vino asimismo van a ser deseables, puesto que aportarán lozanía para contrastar la untuosidad de la mantequilla con la que frecuenta acompañarse la langosta. Un vino Chardonnay es buena decisión. El paso por madera agregará redondez al vino, deseable en el maridaje de platos de langosta mucho más complicada.

Un coctel de camarones y una copa de vino rosé crean una especial sincronía que sobrepasa el cromático. Los rosados ​​son geniales vinos para acompañar a marisco, en tanto que su utilidad deja hallarlos de distintas magnitudes y aproximadamente dulces. Al escoger un vino rosé bien fresco y seco, se logra un contraste increíble con la sutil tiernicidad del marisco. El Pinot Noir Rosé de Bodega Garzón es una increíble opción. Satisfactorio, refrescante y de boca extendida, tiene todas y cada una de las especificaciones que destacan los sabores de un plato de camarones frescos. Un rosé es además de esto un enorme compañero de platos de marisco elaborados con elementos picantes o estilos de la cocina asiática.

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