para que se utilizan los sulfitos en el vino

Pero los sulfitos no solo están en el vino. Del mismo modo, tenemos la posibilidad de localizarlos de manera natural en alimentos que experimentan una fermentación, como el pan, pasteles, queso, youghourt, cerveza o sidra. Asimismo se agregan artificialmente como conservantes en artículos cárnicos, conservas o crustáceos. En un caso así, bajo la nomenclatura Y también-220. Conque, si estos artículos no te generan malestar, no debes inquietarte por los sulfitos del vino.

¿Y por qué razón en el vino resaltan mucho más? Pues las bebidas alcohólicas no tienen obligación de integrar sus elementos en la etiqueta, salvo las substancias alérgenas. En un caso así, los sulfitos se indican para avisar a quienes sufren alergias o son sensibles a este compuesto, como tienen la posibilidad de serlo en el gluten o en la lactosa.

Sulfitos, ¿qué es esto?

Los sulfitos son un complejo que proviene del azufre y que desde la vieja Grecia es utilizado en varios de los alimentos que consumimos para eludir que pierdan sus características alimenticias, preservarlos en el tiempo y eludir que nazcan organismos poco saludables para nosotros.

¿Cuáles son los vinos con mayor proporción de sulfitos?

Los vinos con menor acidez precisan una mayor proporción de sulfitos que los de mayor acidez. A un pH de 3,6 y superior, los vinos son bastante menos equilibrados y los sulfitos son precisos para su historia útil.

Por otro lado, los vinos con mayor intensidad de color (o sea, los vinos tintos) tienden a requerir menos sulfitos que los vinos claros (o sea, los vinos blancos). Un vino blanco seco habitual tiene la posibilidad de tener cerca de cien mg/l, al tiempo que un vino tinto seco habitual va a tener cerca de 50-75 mg/l.

¿Solo los vinos tienen sulfitos?

Los sulfitos son un complejo que procede del azufre, eminentemente dióxido de azufre (SO₂), sulfuroso que es utilizado en distintas alimentos y bebidas, no únicamente en el vino, por sus habilidades antioxidantes y conservantes. Los sulfitos son conservantes por el hecho de que limitan el avance de las bacterias y diastasas y tiene características así como antioxidásicos y antioxidantes. De esta manera, en varios de los alimentos que consumimos se usan los sulfitos para eludir que se pierdan características alimenticias o para preservarlos en el tiempo. Los sulfitos se desarrollan de manera natural en el desarrollo de fermentación de las diastasas. Es la situacion de alimentos como el queso o el pan, el youghourt o las cervezas, tal como el vino. Además de esto, tienen la posibilidad de ser añadidos para sostener sabores, aromas o colores a los artículos, como por servirnos de un ejemplo a los pescados, carnes o frutos secos.

En la situacion de nuestros vinos de Las Moradas, aparte de contener un mínimo de sulfitos, se desarrollan sin añadirlos de manera exógena. En concreto, La Sabina fue el primer vino al que no se le añadió sulfuroso (SO2) en ninguno de los procesos: ni en el viñedo, ni en la elaboración, ni en la crianza o el embotellado. Esto se origina por las excelencias del pago, el tiempo, el bajo pH de nuestras garnachas, y la excelencia de sus polifenoles que, adjuntado con el precaución y asepsia del trabajo en la bodega, nos dejan efectuar un vino sin sulfitos , con la mínima intervención viable. Además de esto, debido al tiempo y los suelos donde están nuestras cepas, no hay inconvenientes de hongos en el viñedo, con lo que la utilización de azufre en campo es prácticamente inexistente o nulo. Por otro lado, en nuestra bodega, elegimos por no integrar nada sulfuroso en la elaboración de este vino.

¿De qué manera se aplica el sulfuroso?

En dependencia de la política de la bodega y del método de enólogo, la app de sulfitos en el vino se puede llevar a cabo de múltiples formas.

  • 1 En el mosto. De forma directa en el mosto, antes de comenzar la fermentación, para anular oxidasas y sacar las diastasas negativas (asimismo llamadas diastasas salvajes, que no están implicadas en el desarrollo de fermentación).
  • 2 En el vino. Una vez concluida la fermentación, de forma directa en el vino en los propios depósitos, para eludir otro género de bacterias, como bacterias de avinagrado.
  • 3 En barricas. Tras la fermentación se puede utilizar en barricas vacías, entre trasiegos, para eludir bacterias de avinagrado y mohos.
  • 4 En la botella. Finalmente, al vino en el momento de ser embotellado, asimismo para eludir bacterias de avinagrado.

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