don quijote bebiendo en una bota de vino

Ahora lo afirmaba el sabio: Quien bebe bastante de mi bota no se va a ver en otra.

Se afirmaba antes que «gota a gota se llena la bota», pero la verdad es que esta clásico piel se usa cada vez menos. Y mira que agrada salir de recorrido por el campo, y en vez de sacar una botella de plástico levantas la vieja bota en el cielo y aprietas delicadamente para exprimir unas gotas de naturaleza arrebatadora. Lamentablemente pocos son los amigos del viejo aparato que en el momento en que van de excursión eligen sujetarse a una bota de vino antes que a un bastón de caminar.

Uva tinta de la Mácula

Es un hecho que, normalmente en los viajes, la multitud de la temporada acostumbraba a ir bien lista de la bebida arrebatadora (“… Fueron seis botas de vino , que cada uno de ellos sacó la suya de su alforja…hasta el buen Ricote…sacó la suya… que en excelencia podía desafiar a las cinco…”, II, 53). Si bien, lamentablemente, prácticamente todo tiene su fin: (“…4 ocasiones brindaron rincón las botas… pero la quinta no fue viable, por el hecho de que ahora estaban mucho más secas y secas que un esparto… Para finalizar, terminarle el vino… , II, 53) .

No obstante, resulta visible que, para cualquier celebración, no hay nada como un óptimo trago de vino: (“…Y echad media apuesta en vino, y llevamos a estos señores a la taberna del costoso, y sobre mí la cubierta en el momento en que llueva…”, II, 66). E inclusive semeja que los consejos son de mejor calidad, en el momento en que se está bien comido y bebido: (“… Que no se lo doy sobre estar harta de pan y vino, sino más bien en ayunas…, II, 73). En ocasiones, algo de vino es prácticamente una obra de caridad: (“… Implorar a algún amigo, si los tengo… que me dé un trago de vino… y me seque este sudor…”, II, 53).

¿Quijote tomaba vino?

No existe ninguna escena que nos describa en Don Quijote tomando vino, puesto que no evalúa esta bebida propia del caballero errante.

vid

Pero naturalmente el vino no deja de manifestarse en el libro. La contrafigura de Don Quijote, el labrador reclutado como escudero, Sancho Panza, que encarna el apego a los recursos materiales, sí que es buen cliente de vino, como el general de la sociedad que circunda a la singular pareja. De esta forma, dicen en un pasaje que «… les sucedió otra desgracia, que Sancho tuvo por la peor de todas y cada una, y fue que no tenían vino para tomar».

Hasta 43 mientes al vino se han explicado en la obra. Entre las situaciones mucho más reconocidas es la del ataque al caballero a unos odres llenos de vino que toma por colosales, en la venta donde pernocta. De este modo enseña el narrador: “Que me maten –ha dicho a esta sazón el venter- si don Quijote o dondiable, no dió alguna cuchillada en ciertos cueros de vino tinto que en su cabecera estaban llenos, y el vino vertido ha de ser lo que le semeja sangre a ese buen hombre.” De hecho,“… había dado tantas navajadas a los cueros, pensando que se las daba al enorme, que toda la estancia se encontraba llena de vino”.

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