Dolomita: Donà Rouge 2006 Hartmann Donà

que en el papel la Doña roja 2006 Tenía los números para dar el golpe de Estado que no es noticia. Detrás de la botella, para garantizar el placer, un verdadero protagonista de la escena del Tirol del Sur: Dona Hartmann, un joven con un currículum excepcional con dotes para vender y un futuro brillante por delante. Hartmann tiene a sus espaldas una historia que parece antigua, hecha de compromiso y desprovista de clamor o excesos de protagonismo. Con abnegación y perseverancia, se ganó sus galones en la cancha, brillando por la constancia y el equilibrio.

A lo largo de los años ha cincelado su propia personalidad, encajando piezas hechas de competencia y experiencia, forjando un estilo tenso e independiente. Su carta de presentación es el viñedo, la búsqueda de la calidad, una elaboración concreta y fina del vino. Los viajes, la consultoría y el continuo afán de crecimiento no le alejaron moralmente de su Tirol del Sur, y el deseo de realizar proyectos personales -siempre con mayor puntualidad- es sólo un síntoma de un vínculo moderno con el territorio.

En sus vinos, las uvas internacionales y regionales interactúan intercambiando roles. Y si la pinot blanc es una marca -un verdadero gimnasio varietal experimentado en Terlano entre 1994 y 2002- casi tanto como la pinot noir pura, es una misión que dará mayores satisfacciones en un futuro próximo, es la idea de ensamblar tener una ventaja. Está en el mestizaje que Hartmann cuadra el círculo. En el Donà Rouge -esclavo con pequeños aportes de lagrein y pinot noir- la mezcla de uvas dibuja una textura sólida, un camino lleno de intercambios. El color de la copa es clásico, no oscuro sino claro. En nariz es fresco, marcado por frambuesas, tonos especiados y notas minerales, enriquecido por sensaciones terrosas y toques vagamente ahumados. Es el esclavo quien domina la escena, pero el pinot noir hace que la tendencia olfativa sea más estimulante. En boca el vino es suculento, ni rico en pulpa ni fino. La progresión es agradable y depende de una bebida ágil y ácida, de la nota amarga y de los taninos ligeros.

Un vino para beber libremente y disfrutar con sopas, salames ahumados, sabrosas preparaciones. Un vino acorde con la tradición, limpio, en el sentido ejecutivo y territorial del término, que refleja una visión directa y libre de condicionamientos. Aplausos a Hartmann Donà y sus vinos que consiguen forjar un pacto silencioso y sumamente actual entre la tierra y el vidrio.




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