de donde viene la expresion un vino español

El planeta del vino a tragos

El día de hoy hemos pedido al buscador que nos hable de vino, mejor expresado, de la palabra vino, con la iniciativa de comprender lo que se enseña sobre un término que usamos frecuentemente, pero sin meditar en todo cuanto tenemos la posibilidad de expresar con ella, que no es poco.

La viticultura y la producción de vino se produjo, parece ser, en Asia Menor, el día de hoy Turquía. Los restos arqueológicos documentados de producción de vino mucho más viejos hallados hasta hoy datan del Neolítico, hace unos 8.000 años.

¿De dónde viene el acto de ofrecer?

El origen del acto de ofrecer es tan viejo que es difícil conseguir pruebas reportajes que nos remitan a su origen de manera estricta. En este sentido, la mitología de la Vieja Grecia es una fuerte insaciable de imaginación en el momento de argumentar de la manera mucho más diversa cualquier situación de la vida diaria. Según esta, Dionisio, dios heleno de la vendimia y del vino, invitó en determinada ocasión a los dioses del Olimpo ahora los sentidos (gusto, olfato, vista, tacto y oído) a un banquete. En este banquete se sirvió un vino que logró las exquisiteces de los ayudantes, particularmente de los sentidos del gusto, el olfato, la visión y el tacto, que enseguida se sintieron seducidos por los bienestares del vino. No obstante, el sentido del oído parecía sentirse algo mohí frente a la imposibilidad de gozar exactamente la misma el resto de los sentidos. Para solucionarlo, Dionís ha propuesto instaurar la práctica de ofrecer toda vez que se tomara vino, a fin de que el sentido del oído pudiese gozar del sonido producido por el choque de las copas. a fin de que el sentido del oído pudiese gozar del sonido producido por el choque de las copas.

Alén de la mitología, sí es verdad que ciertos historiadores han situado el origen del acto de ofrecer a las viejas civilizaciones griega y romana. Según la Enciclopedia Británica, tanto helenos como romanos acostumbraban a entrenar libaciones a lo largo de las comidas. Estas libaciones consistían en rituales en los que los ayudantes vertían algún líquido sagrado como ofrenda a los dioses ahora los fallecidos. Lo hacían tanto por enseñar agradecimiento como por soliciar su intercesión en algunas cuestiones de su interés. Parece ser, de ese origen sacrificial de ofrecer por dioses y muertes, asimismo pasó a usarse el brindis para soliciar por la salud de los vivos, entre las necesidades más habituales que se hacían a los dioses. Y de ahí, la acción del brindis iría perdiendo esta carga religiosa hasta derivar al brindis de hoy, acompañado de la frecuente “Salud!”

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