cuál es el método de producción del vino espumoso

Si bien la denominación “vinos espumosos” semeja cubrir un conjunto homogéneo, entiende de todos modos un número esencial de variedades, por servirnos de un ejemplo, en dependencia del género de uva, las condiciones geográficas o los sistemas de elaboración, entre otros muchos, se conseguirán desenlaces muy diferentes.

No obstante, prácticamente todos tienen 2 principios recurrentes: el origen del gas carbónico es endógeno o natural y, además, procede de la primera fermentación alcohólica del mosto o de la refermentación de un vino base.

La relevancia del Vino Espumoso Natural.

Se distinguen los vinos espumosos naturales que se desarrollan ya hace varios años en distintas zonas geográficas y con extensa variedad de uvas, influidas además de esto por la variedad de tiempo, suelo y dando distintas estilos al vino espumoso.

En lo que se refiere al color, la enorme mayoría de los vinos espumosos naturales son blancos, por el hecho de que su materia prima mucho más usada son las uvas tintas, asimismo las hallan rosadas y alguna pluralidad de tintos.

La crianza de los vinos

En un caso así, la crianza es un trámite activo. No tiene que ver con un reposo como tal, sino más bien del soporte manual de las botellas sobre los cuellos a lo largo de, cuando menos, 21 días.

A lo largo de este período temporal se viran las botellas múltiples ocasiones en todo el día. Esta maniobra responde a la necesidad de sedimentar los restos de la segunda fermentación y fijar las burbujas fundamentales en esta clase de vino. Además de esto, este giro incesante provoca que el vino y las burbujas queden de manera perfecta fijados tras el periodo de crianza.

Procedimiento Clásico

El Procedimiento Clásico es el mucho más complejo y caro, lo que se ve reflejado en la calidad y el valor del vino. La técnica radica en efectuar la segunda fermentación alcohólica en una botella, que después continúa amontonada al lado del resto en obscuridad a lo largo de bastante tiempo de manera horizontal, situación famosa como de rima.

El dióxido de carbono generado a lo largo de la segunda fermentación se incorporará al vino, que al tiempo consigue mayor dificultad gracias a la existencia de las lías, que debe sobrepasar los 9 meses (en ocasiones puede perdurar años) por recibir la etiqueta de vino espumoso elaborado por el Procedimiento Clásico. Finalmente, se aclara el vino y a través de el degüelle se suprimen los restos de lías y se emplea licor de expedición para completar las pérdidas que logre haber de líquido.

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