a mi me gusta el vino bandurria

No fui una pequeña habitual, no me agradaba jugar con muñecas. Los juguetes que mucho más deseaba y me hacían feliz eran toda clase de turismos teledirigidos, Scalextric, legos («Tent» se llamaban los españoles de la temporada) y como bastante, en lo que se refiere a figuritas antropomorfas, los conocidos clicks de Famobil ( Playmobil). Recuerdo con particular horror aquella vez que Papá Noel me dejó un carro de limpieza en miniatura (tal como lo lees) y asimismo aquella siniestra cabeza de muñeca, grande como una sandía, que venía acompañada de un equipo de maquillajes y purpurinas distintas … vamos, un festival 🙂

Lo que siente es lo que toca

Javier tiene una relación buenísima con el ritmo y la guitarra de blues le deja expresar prácticamente todo cuanto siente. Big Chief se transforma en una referencia primordial en la escena underground barcelonesa y su roja Gibson acompaña a varios de los mejores bluesmen: Albert Collins, Elvin Bishop y Eddie Bo. No obstante, Mas procurará su virtuosismo en el campo de la música habitual de españa y, particularmente, la música mediterránea, especializándose en el toque del archilaúd, instrumento que fue la debilidad de Manuel de Falla. Con él acompañó a la Orquesta del Liceo de Barcelona, ​​con el tenor Jaume Aragall y compone los primeros «ritmos de amalgama» para Maria del Mar Bonet.

Tras fundar el conjunto musical mediterránea Meridiana, al lado de Luigi Cabanach, Andreu Ubach y Jordi Rallo, Javier grabaría con este último el álbum Tamiz (Mas & Rallo, 2000), una obra de fusión que cruza de un solo salto la onda mediterránea con la gangética raga, el delta del Misisipi hasta la orilla gnawa. Para reforzar en este viaje musical sin fronteras, Javier se asocia con el artista magrebí Abdeljalil Kodssi – del que terminará generando su álbum Oulad Fulani Ganga (2006), el percusionista heleno Dimitri Psonis y el flautista hindú Shyam Sunder: «Mi música aflora de mí y después busco a los músicos con los que hacerla. A los nueve años ahora oía música árabe en la radio. En el hogar teníamos una radio galena, la afirmábamos «el radio busca» por el hecho de que mi padre siempre y en todo momento procuraba transmisoras extranjeras. Entonces, hace unos 25 años, viajé a Marruecos, donde escuché en la plaza del Mercado de Marrakech una música que me impactó. Toqué con ciertos músicos y me adquirí un disco de Hamid Zahir», que reconoce haber escuchado toda la vida.

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