8 vinos para reconciliar con Brunello di Montalcino.

Luego cometo un doble robo de identidad y me hago pasar por dos Armandis.

En la primera soy Armando Carlini, un filósofo ilustre pero políticamente traidor. Buenos Dias. En 1938 escribí la introducción a Discurso sobre el método y os escribí, entre otras cosas, sobre los viajes de Descartes, a los que sólo se refiere pero haciendo dos reflexiones profundas: la primera se refiere a la ventaja, más aún, a la necesidad que tiene el hombre de estudios de sustraerse, a veces, a la cultura de los libros y escuelas famosas, y así experimentar la vida y el mundo. Y, a través de esto, de sí mismo. Descartes se hace eco, y escribí sobre ello, del ideal de sabiduría que es una virtud y una cualidad mayor que una sabiduría meramente teórica, o más bien abstracta. La segunda reflexión es que, al fin y al cabo, ni la vida ni el mundo enseñan nada, si no se sabe sacar provecho de ello. Y sólo quienes aportan el sentido alerta y consciente de su propia interioridad se benefician de ello.

Fin del primer robo o trastorno de identidad disociativo. En el segundo Armando soy Castagno. yo tambien he estudiado en los libros y en las escuelas más famosas, como para tener que creer que, si en alguna parte del mundo existieron hombres sabios, allí estaban. Me gusta la idea -que se dice que Descartes también sostuvo- de una ciencia que sustituya a la antigua metafísica con su conjunto de abstracciones, academias, guías y escoliastas. Por tanto, además de haber leído mucho y variado, al igual que Descartes he viajado mucho. Y explorando el gran libro del mundo desarrollé, sin ceremonias ni mundanalidades, como un caballero sin Hilton, en fin, más como Cousteau que como Peynaud, un método. Basado en principios no teóricos, concretos, útiles para entender el mundo y el vino. Ahora que la edad y la sabiduría me aconsejan dejar la tutela de tutores y dispensadores de manojos, he resuelto aclarar mi primer principio: que no es enseñar el método que cada uno debe seguir para conducir bien su propia razón y su propia degustación; pero eso para mostrar sólo cómo he tratado de llevar a cabo la mía.

Final de parodia y pereza, vuelvo a mi mezquindad y voy al grano. Quien asistió a los seminarios del segundo Armando con motivo de Sangiovese de pura sangre, en primer lugar, fue testigo de la demostración experimental de un método: basado en un vasto acervo de conocimientos teóricos y en un amplio y razonado conjunto de observaciones y degustaciones, pero ágil, no redundante y funcional para la comprensión. Obviamente, estudió mucho. Más evidente aún es que viaja en busca de las mismas lenguas, gentes y obras que estudia y por las que se apasiona. He aquí: un método de movimiento y entusiasmo, sin ambiciones iniciáticas ni elitistas, sin no-tendrás-otro-vino-además-de-mi. Aplicado a Montalcino, seguramente habrá podido entusiasmar a quienes reconocen y siguen la virtud y el conocimiento. Y para reflexionar sobre algunos datos experimentales: en primer lugar la relación funcional entre el envejecimiento «forzado» y la connotación territorial, pudiendo acabar el primero perjudicando al segundo. Catamos ocho vinos de la añada en el mercado, era como distinguir ocho variaciones de una idea temática, ocho ítems inconfundibles. A continuación, la Selección como posible viático para la zonificación e clasificación, es decir, para una fundamentación jerárquica y no trivialmente taxonómica de las Denominaciones. Vinificaciones no misceláneas, por tanto, sino para parcelas individuales y de vocación certificada, más aptas para plasmar las múltiples identidades y expresiones de un territorio heterogéneo e irregular como Montalcino. Finalmente, la observación de una transformación en marcha según caminos virtuosos, por productores más sagaces y no víctimas de la ludopatía del gusto internacional. Y ahora los experimentos.

Brunello di Montalcino Vigna Soccorso 2008 Tiezzi. Viñedo de árboles jóvenes de la ciudad, la exposición que requiere calor pero la altitud, la pendiente de Saslong y la orientación hacia el mar aseguran el rango de temperatura, la sombra y la ventilación adecuada. En nariz un carrusel rojo abigarrado y fresco, afrutado (cereza) y floral (rosa). Acidez marcada, casi vehemente al sorbo, sobre el timbre de la naranja sanguina y en apoyo de una sustancia ya tirante y mordaz.

Brunello di Montalcino 2008 Le Chiuse. Equilibrio que puede representar el sylloge de Sangiovese di Montalcino. Elegancia animada, participativa y no desapegada. Densidad, definición y medida difusión de aromas. Sabor a tensión, resultado del equilibrio natural de textura e ímpetu. Es duro y dulce: juega con la reserva y las sutilezas pero, una vez que se pone en marcha, aprende, involucra y arrastra.

Brunello di Montalcino Madonna delle Grazie 2008 Il Marroneto. A un vino que suele componer equilibrios en clave de bajo, denso y profundo en aromas y textura, la añada le otorga una partitura más grácil y grácil, una luz que revive y relaja las habituales notas de bosque, laurel, grosella negra, concha y tierra. El resultado es una versión de gran clase y gracia, pues se infunden en una estructura aún eminente, circundada como siempre por taninos finos e infiltrados.

Brunello di Montalcino Bramante 2008 San Lorenzo. Bramante cumplió 98 años y con motivo del cumpleaños un alma hermosa y una pluma hermosa escribió lo siguiente: «Bramante el imperturbable, semejante a una viña vieja, consciente de sus hermosas grietas, de sus nudos y de sus asperezas, siempre erguido, profundamente pegado a su tierra… “. Así el vino: la conspicua proporción de galestro determina profundidad y compacidad, oscuro rasgo distintivo, de tierra y zarzas, hierro fundido y matorral marino. Cálido, carnoso y sólido. Una versión clásicamente impávida, consciente de los nudos y los golpes.

Brunello di Montalcino Fattoi 2008. Tercera cata en nueve meses y evolución prometedora. Las sensaciones de densidad y madurez inmediatas, casi monolíticas, se resuelven ahora en articulación y mayor apertura. Los aromas a fruta madura, agua de mar, sotobosque, helecho y fresno están más desarrollados; en boca se destacan la vena sabrosa y la impresión de energía, vectores de un desarrollo que vuelve a proponer y fundamentar los hallazgos del olfato, en particular la fruta y el mar. Larga persistencia mineral (sal) y una veta de amargor (raíces).

Brunello di Montalcino Vigna Vecchia 2008 Le Ragnaie. Sustancia y presencia. Infusión de tierra y sal, cereza negra, naranja sanguina, finas hierbas. Nariz evocadora, de gran intensidad. En boca es un ejemplo de despliegue de potencia, elegancia y coordinación en el paso. Muy fresco, sabe a cereza y su hueso, zumo de naranja sanguina, tierra, almizcle; evoluciona a gelatina de grosella y una parte mineral compleja (sal negra, hierro). Madurez fenólica atestiguada por taninos minuciosos, agudos y refrescantes, de una de las mejores elaboraciones.

Brunello di Montalcino Quattrovententi 2008 Corte dei Venti. Castelnuovo dell’Abate se enfrenta a la Amiata, que asegura la ventilación y filtra el calor y los rigores. En nariz flores y sal, fruta en gelatina, un toque de resina, hierro -la zona es rica en arcillas ferrettizzate- y notas atribuibles al contenedor de madera. Estos últimos, tras un impacto de contundente frescura y buenas impresiones frutales, reaparecen en boca y junto a unos taninos aún mordaces afectan la progresión gustativa.

Brunello di Montalcino Fenómenos Riserva 2007 Sesti. Profundo y muy articulado. Cuidada convivencia de notas cálidas (piedra, hojas, heno, kirsch), maduras (algarroba, compotas de frutas, higo, tabaco, pasta de aceituna), balsámicas, especiadas dulces y terrosas para una nariz de espera y contemplación, que deja contraídos en los más registros maduros y cálidos, anticipando el cuerpo, el alcohol y una textura gustativa densa y robusta. Del gusto, en cambio, no anticipa el frescor íntimo y orgánico, la sapidez capilar, la progresión sin caídas y la larga persistencia de cereza negra, raíces, hoja de olivo y agua de flores. El soplo alcohólico del fondo y los taninos redondos y maduros llevan el sello de la añada.

Nota: las catas se realizaron durante el seminario de cata “I Vari cru di Montalcino” comisariada por Armando Castagno, dentro del evento Sangiovese de pura sangre




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