La más deliciosa de las bebidas

El vino es maravilloso. Conocido como la bebida de los dioses, el vino es consumido por el hombre desde hace muchísimos años. Y el mismo no se emplea solo como bebida, sino también es utilizado en el mundo de la gastronomía, o sea, en la cocción de determinadas recetas, así como sustancia medicinal en diversos tratamientos.

El disfrute del vino, en este caso como bebida alcohólica en sí, implica la integración de varios sentidos. Vista, olfato y gusto ha de aguzarse para disfrutar en toda su plenitud un vino. Vista para apreciar el color, olfato para inspirar su olor y gusto, por supuesto, para degustar correctamente su sabor.

 

El mayor uso del vino es como bebida en su estado puro, no obstante, también se puede disfrutar mezclado con otras bebidas e ingredientes. Un tinto de verano, mezcla de vino tinto, soda –preferiblemente de limón-, y hielo es una bebida maravillosa para refrescar el calor. También se le puede añadir frutas o su jugo.

En el caso de la cocina, su uso culinario es muy habitual, sobre todo en los países del mediterráneo. Son empleados con frecuencia en la elaboración de salsas, y su principal función en las mismas es actuar como fuente de disolución de los aromas dado su contenido alcohólico.

El vino comprende un campo de estudio hermoso y vasto. Se estudia desde cómo cultivar una vid hasta cómo servirlo en la mesa. Y hablando de mesa, el maridaje entre comida y vino es una de las áreas más estudiadas y gustadas. Una copa de vino hace más deliciosa una cena, le aporta un nuevo sabor.

Pero se ha de tener un conocimiento mínimo sobre los maridajes a la hora de servir el vino en la mesa. Sobre ello hay varios criterios, muchas reglas y sugerencias. No obstante, el principio general es el maridaje entre carnes blancas y magras con vino blanco, y carnes rojas y/o grasosas con vinos tintos. Pero esto es solo eso: el principio general.

Por otra parte, desde el antiguo Egipto el vino es empleado con fines medicinales. Sin embargo, ha de consultarse el criterio de expertos para consumirlo con este fin, pues contrario a lo que se cree está la opinión de muchos médicos que aseguran que el vino, como bebida alcohólica al fin, no estimula la mente, sino que actúa como sedante del sistema nervioso central.

En fin, que el vino es una bebida estupenda. Solo hay que saber cómo y cuándo servirla o emplearla.